Maria del Carmen - El Seminarista de los Ojos Negros (1976)

Tema en 'Decadas De Los 60's y 70's [Español]' iniciado por alejandro suarez, 19 Mar 2008.


  1. alejandro suarez

    alejandro suarez Miembro Activo Miembros de Honor

    Registrado:
    26 Dic 2007
    Mensajes:
    1.131
    Me Gusta recibidos:
    382
    Ubicación:
    Mexicali B.C. Cachanilla 100 %
    De San Luis Potosí , México
    Maria del Carmen
    El Seminarista de los Ojos Negros
     

    Adjuntos:


    • Tamaño de archivo:
      3,7 MB
      Visitas:
      300
  2. Tizioneta

    Tizioneta Novato

    Registrado:
    20 Mar 2008
    Mensajes:
    12
    Me Gusta recibidos:
    1
    wowowowoww esa cancion tenia siglos de no escucharla!!!!!! que regalo tan maravilloso! muchas gracias!
     
  3. night walker

    night walker

    Registrado:
    12 Jun 2009
    Mensajes:
    1
    Me Gusta recibidos:
    0
    Es una forma de conectarme con vivencias antiguas.
    Felicidades.
     
  4. halcon

    halcon Junior

    Registrado:
    29 Jun 2009
    Mensajes:
    146
    Me Gusta recibidos:
    15
    Ubicación:
    Medellin Colombia
    primer vez que escucho esta poesia en canción , muy linda por cierto ¡¡¡ mil gracias y felicitaciones ¡¡¡
     
  5. Vargasg.Miguel

    Vargasg.Miguel Miembro VIP Miembro VIP

    Registrado:
    22 Jun 2008
    Mensajes:
    674
    Me Gusta recibidos:
    1.342
    Ubicación:
    Xalapa, Veracruz México
    Hace dos días escuché este poema en la radio junto con mi esposa, le comenté que existía una versión cantada por una mujer; ella no lo sabía. No recordaba el nombre de la intérprete, y pensé: primero buscaré en mi baúl de "Canciones de Ayer" y no me equivoqué, aquí la tenía, Gracias!. Saludos!!!
     
  6. anancecilia

    anancecilia Novato

    Registrado:
    23 Oct 2009
    Mensajes:
    16
    Me Gusta recibidos:
    3
    Esta cancion la oi hace muchos años ,recuerdo que estaba en cama enferma y la oia en f.m. Despues la deje de escucharla hasrta hoy que la volvi a encontrar felicidades !!!! Y gracias
     
  7. xader

    xader Junior

    Registrado:
    1 Mar 2009
    Mensajes:
    247
    Me Gusta recibidos:
    16
    Ubicación:
    San Jose C.R.
    Gracias por el posteo al decir verdad nunca la habia escuchado por ella siempre la escucho por Juan Bautista
     
  8. FelixSanchez

    FelixSanchez Usuario Avanzado Miembros de Honor

    Registrado:
    8 Feb 2011
    Mensajes:
    2.406
    Me Gusta recibidos:
    4.054
    Ubicación:
    El Salvador
    Este triste y romantico tema está basado en el poema del mismo nombre escrito por Miguel Ramos Carrión (Zamora, 1848 – Madrid, 1915) dramaturgo y periodista.
    Fundó el semanario satírico Las Disciplinas y sus chascarrillos, versos jocosos, cuentos humorísticos llenaron las páginas de Madrid Cómico, Blanco y Negro, El Moro Muza (de La Habana), El Fisgón, Jeremías, La Publicidad, La Libertad, etcétera. Usó los seudónimos Boabdil el Chico y Daniel.
    Su excelente humor no le impidió escribir versos con un poso de melancolía tan excelente como los expuestos a continuación:

    EL SEMINARISTA DE LOS OJOS NEGROS

    Desde la ventana de un casucho viejo
    abierta en verano, cerrada en invierno
    por vidrios verdosos y plomos espesos,
    una salmantina de rubio cabello
    y ojos que parecen pedazos de cielo,
    mientas la costura mezcla con el rezo,
    ve todas las tardes pasar en silencio
    los seminaristas que van de paseo.

    Baja la cabeza, sin erguir el cuerpo,
    marchan en dos filas pausados y austeros,
    sin más nota alegre sobre el traje negro
    que la beca roja que ciñe su cuello,
    y que por la espalda casi roza el suelo.

    Un seminarista, entre todos ellos,
    marcha siempre erguido, con aire resuelto.
    La negra sotana dibuja su cuerpo
    gallardo y airoso, flexible y esbelto.
    Él, solo a hurtadillas y con el recelo
    de que sus miradas observen los clérigos,
    desde que en la calle vislumbra a lo lejos
    a la salmantina de rubio cabello
    la mira muy fijo, con mirar intenso.
    Y siempre que pasa le deja el recuerdo
    de aquella mirada de sus ojos negros.
    Monótono y tardo va pasando el tiempo
    y muere el estío y el otoño luego,
    y vienen las tardes plomizas de invierno.

    Desde la ventana del casucho viejo
    siempre sola y triste; rezando y cosiendo
    una salmantina de rubio cabello
    ve todas las tardes pasar en silencio
    los seminaristas que van de paseo.

    Pero no ve a todos: ve solo a uno de ellos,
    su seminarista de los ojos negros;
    cada vez que pasa gallardo y esbelto,
    observa la niña que pide aquel cuerpo
    marciales arreos.

    Cuando en ella fija sus ojos abiertos
    con vivas y audaces miradas de fuego,
    parece decirla: —¡Te quiero!, ¡te quiero!,
    ¡Yo no he de ser cura, yo no puedo serlo!
    ¡Si yo no soy tuyo, me muero, me muero!
    A la niña entonces se le oprime el pecho,
    la labor suspende y olvida los rezos,
    y ya vive sólo en su pensamiento
    el seminarista de los ojos negros.

    En una lluviosa mañana de inverno
    la niña que alegre saltaba del lecho,
    oyó tristes cánticos y fúnebres rezos;
    por la angosta calle pasaba un entierro.

    Un seminarista sin duda era el muerto;
    pues, cuatro, llevaban en hombros el féretro,
    con la beca roja por cima cubierto,
    y sobre la beca, el bonete negro.
    Con sus voces roncas cantaban los clérigos
    los seminaristas iban en silencio
    siempre en dos filas hacia el cementerio
    como por las tardes al ir de paseo.

    La niña angustiada miraba el cortejo
    los conoce a todos a fuerza de verlos...
    tan sólo, tan sólo faltaba entre ellos...
    el seminarista de los ojos negros.

    Corriendo los años, pasó mucho tiempo...
    y allá en la ventana del casucho viejo,
    una pobre anciana de blancos cabellos,
    con la tez rugosa y encorvado el cuerpo,
    mientras la costura mezcla con el rezo,
    ve todas las tardes pasar en silencio
    los seminaristas que van de paseo.

    La labor suspende, los mira, y al verlos
    sus ojos azules ya tristes y muertos
    vierten silenciosas lágrimas de hielo.

    Sola, vieja y triste, aún guarda el recuerdo
    del seminarista de los ojos negros...


    Miguel Ramos Carrión
     

Compartir esta página